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[Editorial] Solo otra IP más

Ya sabéis lo que dice el refrán: “Nueva imagen, nueva sección del blog”. Os presentamos la sección “Editorial”. Aquí trataremos temas de distinta índole, pero siempre de un modo más pormenorizado y detallista. Con un mayor análisis y profundidad. Y nos estrenamos con un artículo que nos introduce de lleno en el complejo mundo de las IPs. Deseamos que los disfrutéis.

(click here to read the english version)

 

Solo otra IP más

La sigla IP está más de moda que nunca en el mundo de los parques temáticos, parques de atracciones, centros familiares, etc. Las empresas luchan por ellas mientras que los propietarios de las mismas juegan sus distintas bazas, todo con el objetivo de tener una franquicia conocida en su centro de ocio… pero, ¿sabemos de qué hablamos cuando decimos la palabra IP?

Es hora de indagar en ello, y, parafraseando al famoso Imagineer Joe Rodhe, “una opinión válida se fundamenta escuchando la opinión de otros y la experiencia personal”. Por este motivo analizaré también el Legends Panel de la IAAPA 2017, titulado “IPs Battle“. No me ha sido fácil forjar una opinión sólida de un tema delicado, pero espero que mi opinión y análisis os ayude a forjar la vuestra. Empecemos.

 

¿Qué es una IP?

Las siglas IP provienen del inglés “Intellectual Property”, en español Propiedad Intelectual, y se relaciona con las creaciones de la mente: invenciones, obras literarias y artísticas, así como símbolos, nombres e imágenes utilizados en el comercio. La legislación protege la IP, por ejemplo, mediante las patentes, el derecho de autor y las marcas; que permiten obtener reconocimiento o ganancias por las invenciones o creaciones. Al equilibrar el interés de los innovadores y el interés público, el sistema de IPs procura fomentar un entorno propicio para que prosperen la creatividad y la innovación.

Por tanto, es importante fijarse que dentro de nuestra industria el uso de una IP no se centra solo en películas famosas, o libros que han sido “best sellers”. Por poner un ejemplo nacional, la historia detrás de la atracción Furius Baco, en PortAventura, también tiene sus derechos, y no se pueden copiar y usar libremente sin el permiso del parque.

Voletarium Europa Park

Voletarium en Europa Park es un buen ejemplo de IP propia.

 

Desengranando la Legends Panel “IPs Battle”

La International Asociación of Amusement Parks and Attractions (IAAPA) celebró en noviembre de 2017, en Orlando, su tradicional y más grande evento de la industria del entretenimiento, y con ella, su famoso Panel de Leyendas. En esta ocasión participaron: Joe Rodhe, de Walt Disney Imagineering; Thierry Coup, de Universal Creative; y Scott Trowbridge, de Walt Disney Imagineering y antiguo miembro de Universal Creative. Este año no hubo cuarto participante, dejando una silla vacía en honor a Marty Sklar, auténtica leyenda, no solo para Walt Disney Imagineering, sino para toda la industria. Sirvan estas palabras también para recordarle y tener siempre presente todos sus conocimientos, indispensables para cualquier estudiante que quiera centrar sus estudios en esta industria.

Uno de los primeros puntos importantes que se trató en el panel fue: ¿como resumir una película de 150 minutos de media, en una atracción de 5 o 7 minutos, o en un área donde los visitantes pueden pasar un rato, horas o hasta un día si son unos fans?

La respuesta corta es que no se puede resumir una película en 5 o 7 minutos. El objetivo es destilar la esencia, el ADN de esa IP en el mundo real. Es lo que yo llamaría un buen uso de la IP. La explicación de andar por casa de Joe Rodhe, hablando de Pandora, en Disney’s Animal Kingdom, lo resume muy bien: “No es lo mismo estar sentado en un cine, comiendo palomitas, viendo como unos personajes hacen esto y lo otro, que estar en nuestras atracciones y áreas, porque te mueves por ese mundo, sientes ese mundo, es algo que te está pasando a ti… y bueno, también comes palomitas”.

En avatar, es muy curioso ver cómo nos encontramos en el mundo de Pandora sin haber referencias directas a la película. La verdad es que el trabajo ha sido excelente, y permite disfrutar tanto a los fans de la peli como a los que no lo son. La atracción Flight Of Passage, probablemente la e-ticket (una escala de atracciones de la “e” a  la “a”, donde “e” es una atracción de mayor calado y “a” es de menor calado) de Walt Disney World con mayores colas en la actualidad, es un claro ejemplo: allí es donde nos introducen en el mundo de Pandora. Sin necesidad de conocer nada de la película, y mediante dos pre-shows (explicaciones antes de la atracción principal) nos explican todo lo que tenemos que saber de nuestra aventura, culminando con la atracción en sí, donde vivimos nuestra propia aventura en Pandora. Una delicia.

Dicho de otro modo, el uso de las IPs en los parques de ocio es otra forma de contar lo que pasa en un mundo, pero hay que tener en cuenta que estamos usando un canal de comunicación diferente. En una película las historias se pueden desarrollar más, pero en un parque temático es importante, sobre todo para los que no conocen a fondo la IP, saber de inmediato de que va la historia.

En el panel de la IAAPA, tanto el Imagineer como el Creative dieron ejemplos: “quiero saber en 5 segundos que no me puedo fiar de ese chico, es malo; en otros 3 que esa chica alta es la protagonista, y en 4 segundos que esa persona verde no me va a comer porque es amigo de la protagonista”. Ahí es donde se concluyó con la frase “Hay que contar, no referir”. Coup afirmaba que es como “añadir páginas al libro o guion”. Hay que investigar mucho más: llegar a los detalles y a donde el ángulo de la cámara y nuestra mente no alcanza.

En definitiva, es necesario “ir más allá de las expectativas del visitante”, lo que introducía la segunda pregunta del debate, desviándolo brevemente hacia otro tema que da para todo otro análisis. ¿Cómo hacemos esto? ¿Cómo sumergimos los visitantes en esos mundos?

Trowbridge enseguida recalcó lo importante de la tecnología y sus avances hoy en día, dejando entrever la posibilidad de añadir pantallas, y remarcó como otros centros de ocio habían optado por el uso de las gafas de realidad virtual. Fue una grata sorpresa ver como Joe Rodhe enseguida argumentaba en dirección opuesta a su compañero de trabajo. Joe claramente afirmó que lo primero, y más esencial, es lo “real”, los espacios físicos, los colores, el trabajo de las piedras, plantas etc. Afirmación con la que no puedo estar más de acuerdo. En este mundo digitalizado, me encanta ver como se sigue apostando por el uso de lo real, y como un buen trabajo de las estructuras y un robot puede ser mejor que una pantalla o unas gafas de realidad virtual. Hay que matizar que Rodhe igualmente añadió que a continuación de lo físico, hay que apoyarse también en el uso de las nuevas tecnologías, pero que lo importante es tener claro que “la realidad supera siempre a la ficción”. Tenemos ejemplos de ello no solo en los grandes parques de Disney y Universal, sino también en atracciones como Symbolica en Efteling, o Klugheim en Phantasialand, que nos sumergen en todo un mundo sin necesidad de pantallas o gafas de realidad virtual. No obstante, como en todo, no hay que rechazar completamente el uso de estas tecnologías, sino apoyarse en ellas sin abusar. Como ejemplo tenemos a “Na’vy River Journey” en Animal Kingdom o la nueva versión de “Pirates of the Caribbean” en Shanghai Disneyland.

Mummy Singapore

La Momia (The Mummy) en Universal Studios Singapore. Toda la zona está basada en la misma IP.

 

Trabajar con IPs externas

¿Pero, qué sucede cuando la IP no es tuya? Hay que negociar, hay que hablar y llegar a acuerdos. Los 3 contendientes de la “IPs Battle” diferenciaron dos tipos de propietarios.

Por una parte, están los interesados en tan solo hacer “licensing”, es decir, vender los derechos de sus IPs a otros. Estos se caracterizan por únicamente buscar la rentabilidad económica del producto ya existente, dado que algunos no están interesados en el negocio de los parques temáticos. Hay que tener en cuenta que estos sí tienen voz en cuanto al diseño de las zonas que van bajo su marca, pero suelen ser, por lo general, más restrictivos y/o reacios a colaborar en el desarrollo del producto que se va a ofrecer. En este caso es el equipo creativo del parque el que tiene que analizar y estudiar la IP, y decidir que propuestas para explotar ese producto pueden o no hacer.

Por otra parte, están los preferidos de esta industria, los que hacen “partnering”, es decir, los que colaboran con ellos para crear las atracciones, áreas o parques. Está comprobado que estas uniones han sido las más exitosas. “The Wizarding World of Harry Potter”, desarrollado entre J.K. Rowling y Universal Creative; o “Pandora – The World of Avatar”, concebido entre James Cameron y Walt Disney Imagineering, son prueba de ello. Por no hablar de las futuras zonas de “Star Wars: Galaxy’s Edge”, probablemente destinadas a dar un golpe sobre la mesa. De todos modos, este caso es algo distinto: Lucasfilm (propietaria de Star Wars) pertenece al grupo The Walt Disney Company, pero ambas empresas mantienen su propia identidad y trabajan de forma independiente, como también sucede con Marvel Studios. A esto quizá lo podríamos llamar una colaboración llevada al extremo.

El “partnering” conlleva varias reuniones entre las dos partes para llegar a un diseño que satisfaga a todos los implicados: mientras que los parques temáticos quieren construir para todos, los propietarios tienden a construir para sus fans. Pero al final esta unión es la que más suele gustar porque se puede explorar a fondo la IP con la ayuda del creador, y el equipo creativo tiene más herramientas a la hora de decidir que atracciones, tiendas, restaurantes, etc, compondrán esa explotación del producto.

Tras dejar clara la diferencia entre “licensing” y “partnering”, Joe Rohde declaraba entre bromas que no hay suficientes fans de nada en el mundo para hacer algo exclusivamente para ellos, y aunque Coup decía: “¡Los hay de Harry Potter!” y Trowbridge añadía: “¡Hay incluso gente que no ha visto ninguna peli de Star Wars, unos 10 o 12!”, al final ambos reafirmaron que hay que diseñar para todos los públicos. Los fans de alguna IP van al parque a visitar el mundo que tanto adoran, pero hay un número importante de gente que, tras visitar los parques, empiezan a leer los libros y a ver las películas de las IPs que han experimentado en el recinto de forma más breve e inmersiva, y que les ha gustado.

Yo me voy a considerar ejemplo de eso. Siempre me han gustado las películas de misterio y mitología, pero no había visto nunca “La Momia” porque no me llamaba la atención, aunque sí conocía la existencia de su montaña rusa. Bien, tras montar en la atracción “The Mummy”, en Universal Studios Hollywood, ésta me llamo la atención y como consecuencia terminé viendo las películas. Pero la saga no hubiera captado mi atención si no hubiera sido por la calidad y la atracción que sentí hacia el decorado y los efectos de la cola, y en general por la atracción en sí. Por lo tanto, queda claro que es necesario “construir para todos”. De ahí también la importancia de escoger bien la IP que vas a utilizar, y decidir correctamente a qué sector debe estar dirigida, siendo el objetivo construir no solo para fans y no-fans sino para un intervalo grande de edades, gustos, etc.

Quiero decir, si seleccionas un IP como “Thomas the train”, o el visitante tiene un interés mínimo en los trenes, o no hay forma de que se sientan atraídos por la temática. Por lo que, si se decide hacer una “Thomas the train land”, se tendrá que apelar, por ejemplo, a los valores de los que habla el programa de televisión, o tal vez a los otros vehículos que aparecen en el show.

Desafortunadamente, no todo siempre sale bien. Cuando llegó la ocasión de hablar de intentos fallidos, Thierry Coup no se mordió la lengua a la hora de hablar de “Harry Potter and the Escape from Gringotts”. Coup afirmó que, durante los primeros compases de la concepción de la nueva atracción, se llegó a un punto en el que se dieron cuenta que la atracción ya perdía todo significado. Existieron muchos problemas con la historia, y limitaciones. La única forma de solucionarlo fue volviendo al propietario de la IP, el equipo de J.K. Rowling, y establecer una negociación para definir que podría y que no podría existir dentro de esa atracción. Por supuesto esto es más importante cuando una IP como Harry Potter tiene millones de fans temiendo un fallo o algo que no les cuadre para demostrar su desencanto.

En este sentido Rodhe habló acerca de “Guardians of the Galaxy – Mission: Breakout!”, donde sabían que podían quedar expuestos a criticas quisquillosas sobre el tamaño de los personajes recreados en la atracción: el tamaño del animatronic de Rocket Racoon dependió casi en exclusiva de la capacidad de miniaturización de los componentes que van dentro de un robot sin perder un mínimo de calidad, y en el caso de “Baby Groot” tuvieron que aumentar la escala del mismo para que se viera claramente durante las caídas de la atracción.

Esto nos lleva a un problema que suelen tener las IPs externas: cortan la creatividad. Esto se suele ver cuando aparece la típica frase “es que eso no está en el libro” o “aquello es lo contrario en la película”, etc. Por más que las IPs tengan grandes ventajas, como un mayor pre-entendimiento por parte del público y mucho más tirón a nivel de marketing, éstas limitan mucho la capacidad de crear una experiencia sublime para el visitante. No es que sea imposible, pero sí limita, y todos los diseñadores e ingenieros del sector coinciden con ello. Este es el gran punto de reflexión sobre las IPs. Porque seguramente esa atracción original que tenían en mente para “Harry Potter and the Escape from Gringotts” podría haber sido también una gran experiencia. Si no hubiera sido una IP conocida, sino un mundo creado por el equipo de Universal Creative, podrían haber amoldado la historia a esas “ideas locas” que tienen de vez en cuando todos estos equipos creativos de la industria.

Symbolica

Symbolica en Efteling, demuestra que las IPs propias no tienen que envidiar nada a las grandes franquicias.

 

Las IPs propias, ¿un recurso en desuso?

Aunque yo siempre estaré a favor del uso de IPs externas, porque a todos nos encanta ir a los mundos de nuestras novelas y largometrajes preferidos, es necesario también defender y promover las IPs propias, aquellas creadas inicialmente con la finalidad de hacer una atracción. Seguramente el gran ejemplo sea Piratas del Caribe, que empezó siendo una atracción y luego dio el salto a la gran pantalla y otros formatos.

Haunted Mansion en Disneyland y Magic Kingdom son también ejemplo de una IP propia. Ésta dark ride de Disney es un caso curioso sobre la evolución de una atracción: empezó con una derivada de la misma en Disneyland París, Phantom Manor; y llegó a Hong Kong Disneyland con una historia completamente nueva, pero manteniendo la esencia de la primera, Mystic Manor. Me encanta poner como ejemplo Haunted Mansion, porque quizá sea el mejor ejemplo, junto Piratas del Caribe, de cómo a veces la historia se adapta a la atracción, y otras la atracción a la historia. Esto sucede porque es “tu” historia, “tu” mundo, y lo puedes manejar como mejor te convenga para explotarlo como tú quieras y de forma óptima.

Grandes ejemplos de IPs propias son Efteling y Phantasialand en Europa. Estos parques llevan varios años dando golpes sobre la mesa en este sentido, sacándose de la manga sus propias IPs que pueden manejar como quieren. Además, ambos tiran por lo físico, usando decorados reales sin pantallas. Esta estrategia les ha llevado a ser dos grandes en Europa, y a ser referentes en cuanto a creatividad.

En esta industria, el echar de menos la creatividad y el atrevimiento de construir historias originales o IPs propias es un sentimiento global. Existe cierta voluntad para que estas vuelvan, pero la realidad es que cada vez se usan menos al tener este tentador recurso en claro auge como son las IPs externas. Quizá por esto, las atracciones hechas a partir de historias originales pasan a ser d-tickets o c-tickets. Quizá todo pase por encontrar un buen balance. Del mismo modo que todos los parques procuran tener atracciones y espectáculos para todos los públicos, sería interesante que éstos también balancearan el uso de IPs externas o famosas, con las IPs propias o ideas originales.

Para finalizar, también quiero aclarar que no es necesario tener una mente súper creativa. Si no se quiere utilizar una IP, existe un gran recurso utilizado en parques como Alton Towers, Efteling, Puy du Fou, Toverland, Europa Park y EPCOT entre otros: la cultura y las tradiciones.

Especialmente Europa, el viejo continente, es rica en mitología, tradiciones, leyendas y festivales que dan pie a grandes historias que contar. Este recurso también sirve para educar a los visitantes, quizá especialmente a los más pequeños, aunque los adultos no estamos exentos de poder aumentar nuestro conocimiento, expandirlo o simplemente refrescarlo. En este campo podemos ver como Efteling se podría llevar el premio al mejor contador de cuentos clásicos e historias autóctonas: su Bosque de los Cuentos, o Sprookjesbos, es un lugar embriagador, como el resto del parque. En cambio, Europa Park y EPCOT destacan por su arquitectura, reflejando el estilo de construcción de varias partes de Europa y del mundo, mientras que Alton Towers usa sus leyendas como fuente de inspiración para algunas de sus atracciones. Finalmente, si hablamos de cultura no podemos olvidarnos de Puy du Fou y sus lecciones históricas a base de espectáculos de gran nivel. Y es que, personalmente, veo que este recurso es ideal para exprimirlo y sacar muchas historias escondidas esperando a ser explotadas al máximo. Además, la cultura y las tradiciones tienen la particularidad de que van a cumplir en su gran mayoría una de las premisas más importantes a tener en cuenta cuando escogemos una IP: van dirigidas a un público mayoritario.

Aunque en el panel de la IAAPA este recurso no se trató como si fuera una IP, por tratarse clásicos y tradiciones, cuando se les preguntó: “¿Que pueden aprender Disney y Universal de parques como Efteling o Puy du Fou?”, la respuesta de Scott Trowbridge, imagineer encargado del área “Star Wars: Galaxy’s Edge” sentenció: “Como contar, no bien, sino muy bien una historia”, mostrando una clara admiración a estos parques, que, en Europa, son sus rivales al no existir ningún Universal Studios en la actualidad.

Tras todo lo comentado, termino este artículo concluyendo que el uso de las IPs es mucho más complejo de lo que parece, y que, aunque se muestren siempre las ventajas, conllevan también muchos quebraderos de cabeza. A veces vale la pena pasar por ellos, pero a veces no, siendo la mejor opción dejar volar la imaginación y apostar por un modelo de atracción con una historia propia, o usar un relato clásico en forma de acontecimiento histórico, tradición o leyenda. No siempre es fácil poner de acuerdo a diseñadores e ingenieros con la directiva y el departamento de finanzas, pero está claro que buscando un buen balance se pueden llevar a cabo grandes proyectos y destacar tanto en creatividad como en popularidad, y sobretodo conseguir que tu novedad no sea solo otra IP más.

 

Pasqual Sebastià Redón.

© Imágenes propiedad de La Rueda Mecánica

 

ENGLISH VERSION

As the adage goes: “New image, new blog section”. We proudly present you the “Editorial” section. Here we will talk about different issues, but always in a more detailed way. With greater analysis and depth. And we premiere with an article that introduces us fully into the complex world of IPs. We wish you to enjoy it.

 

Just another IP

The IP acronym is more fashionable than ever in the world of theme parks, amusement parks, family centers, etc. The companies fight for them while the owners of the same play their different tricks, all with the aim of having a known franchise in their leisure center… but, do we know what we are talking about when we say the word IP?

It’s time to dig into it, and, paraphrasing the famous Imagineer Joe Rodhe, “a valid opinion is based on listening to the opinion of others and personal experience.” For this reason, I will also take a look to the IAAPA Legends Panel 2017, entitled “IPs Battle”. It has not been easy for me to forge a solid opinion of this delicate subject, but I hope that my opinion and analysis will help you to forge yours. Let’s begin.

Mystic Manor

Mystic Manor in Hong Kong Disneyland is a perfect example of Disney at his best.

 

What is an IP?

The abbreviation IP comes from the English “Intellectual Property”, and it’s related to the creations of the mind: inventions, literary and artistic works, as well as symbols, names, and images used in commerce. The legislation protects the IP, for example, through patents, copyright, and trademarks, that allows obtaining recognition or profits for inventions or creations. By balancing both the innovators and public interests, the IP system seeks to foster an enabling environment for creativity and innovation to flourish.

Therefore, it’s important to note that inside our industry, the use of an IP does not focus only on famous movies, or books that have been “best sellers”. To give a Spanish example, the story behind the coaster Furius Baco, in PortAventura, also has its rights, and cannot be freely copied and used without the permission of the park.

 

Disengaging the Legends Panel “IPs Battle”

The International Association of Amusement Parks and Attractions (IAAPA) held in Orlando, in November 2017, its traditional and largest event in the entertainment industry, and with it, its famous Legends panel. On this occasion, the speakers were: Joe Rodhe, of Walt Disney Imagineering; Thierry Coup, from Universal Creative; and Scott Trowbridge, of Walt Disney Imagineering and former member of Universal Creative. That year there was no fourth participant, leaving an empty chair in honor of Marty Sklar, a true legend, not only for Walt Disney Imagineering but for the entire industry. Serve these words also to remind him and always keep in mind all his knowledge, essential for any student who wants to focus their studies in this industry.

One of the first important points that were discussed in the panel was: how to summarize a 150-minute film (on average), in a 5 or 7 minutes ride, or in an area where visitors can spend some time, hours or even a day if they are fans?

The short answer is that you cannot summarize a movie in 5 or 7 minutes. The goal is to uncover the essence, the DNA of that IP in the real world. That’s what I would call a good use of IP. The easy explanation of Joe Rodhe, speaking of Pandora, in Disney’s Animal Kingdom, sums it up nicely: “It’s not the same to be sitting in a movie theater, eating popcorn, watching how some characters do this and that, that being in our rides and areas, because you move through that world, you feel that world, it’s something that’s happening to you … and well, you also eat popcorn.”

In Pandora, the world of Avatar, it’s funny to see how we are in the world of Pandora without having any direct references to the film. The truth is that the work has been excellent, and allows guests to enjoy the land, no matter if they have seen the movie or not. The Flight Of Passage attraction, probably the e-ticket (a nomenclature for attractions from “e” to “a”, where “e” is a major ride and “a” is a minor ride) of Walt Disney World with larger queues nowadays, is a perfect example: there is where they introduce us to Pandora’s world. You don’t need to know anything about the film, and using two pre-shows (explanations before the main attraction) they explain everything we need to know about our adventure, culminating with the ride itself, where we live our own adventure in Pandora. A delight.

In other words, the use of IPs in theme parks is another way of telling what happens in a world, but we must bear in mind that we are using a different communication channel. In a film, the story can be more developed, but in a theme park, it’s important, especially for those who don’t know the IP in depth, to know immediately what the story is about.

In the IAAPA panel, both the Imagineer and the Creative gave examples: “I want to know in 5 seconds that I cannot trust that boy, it’s bad; in other 3 that the tall girl is the main character, and in 4 seconds that green animal isn’t going to eat me because he is a friend of the main character”. In few words: “You have to tell, do not refer”. Coup said it’s like “adding pages to the book or script.” You have to investigate much more: get to the details and where the angle of the camera and our mind does not reach.

In short, you need to “go beyond the visitor expectations”, which introduced the second question of the debate, deviating briefly to another issue that could have its own entry. How do we do this? How do we submerge visitors in these worlds?

Trowbridge immediately emphasized the importance of the advances in technology, suggesting the possibility of adding screens and remarked how other entertainment centers had chosen the use of VR glasses. It was a pleasant surprise to see how Joe Rodhe immediately argued in the opposite direction of his panel partner. Joe clearly stated that the first and most essential thing is the “real world”, the physical spaces, the colors, the rock work, the plants, etc. I cannot agree more with this. In this digitized world, I love seeing how they continue to bet on the use of the physical world, and how a good work of the structures and a robot can be better than a screen or virtual reality glasses. I must clarify that Rodhe also said that following the physical world, we must also rely on the use of new technologies, but that the most important thing is that “reality always exceeds fiction.” We have examples of this not only in the big parks of Disney and Universal, but in Europe as well, like Symbolica at Efteling, or Klugheim in Phantasialand: these parks immerse us in a whole world without the need for virtual reality or screens. However, as in everything, you should not completely reject the use of these technologies, but rely on them without abuse. As an example, we have “Na’vy River Journey” in Animal Kingdom or the new version of “Pirates of the Caribbean” in Shanghai Disneyland.

Hogwarts USJ

The Wizarding World (Japan in this photo) changed how the IPs are introduced in the theme parks.

 

Working with external IPs

But, what happens when the IP is not yours? You have to negotiate, you have to talk and reach agreements. The 3 contenders of the “IPs Battle” differentiated two types of IP owners. On the one hand, the ones who are interested in just “licensing”, that is, selling the rights of their IPs to others. These are characterized by only looking for the economic profitability of the existing product, and some aren’t interested in the theme parks business. It must be taken into account that they do have a say in the design of the areas that go under their brand, but they tend to be, in general, more restrictive and/or reluctant to collaborate in the development of the product that is going to be offered. In this case, it’s the park’s creative team that has to analyze and study the IP, and decide what proposals to exploit that product may or may not be made.

On the other hand, there are the industry favorites ones, those that do “partnering”, They collaborate with the buyer to create the rides, areas or parks. It has been proven that these unions have been the most successful. “The Wizarding World of Harry Potter”, developed between J.K.Rowling and Universal Creative; or “Pandora – The World of Avatar”, conceived between James Cameron and Walt Disney Imagineering, are proof of that. Not to mention the future areas of  “Star Wars: Galaxy’s Edge”, that will be a new twist. Anyway, this case is something different: although Lucasfilm (the Star Wars franchise owner) belongs to The Walt Disney Company, both companies maintain their own identity and work independently, as also happens with Marvel Studios. We might call this a collaboration carried to the extreme.

“Partnering” involves several meetings between the two parties until they arrive at a design that satisfies all those involved: I think that while the theme parks want to build for everyone, the IP owners tend to build for their fans. But in the end, this union is the most liked because they can thoroughly explore that IP with the help of the creator, therefore, the creative team has more tools to decide which attractions, stores, restaurants, etc., will make up that exploitation of the product.

Once the difference between “licensing” and “partnering” was clear, Joe Rohde declared, between jokes, that there aren’t enough fans of anything in the world to do something exclusively for them, and although Coup said: “There is Harry Potter!” and Trowbridge added: “There are even people who haven’t seen any of the Star Wars movies, about 10 or 12!”; at the end they both reaffirmed that it’s necessary to design for all audiences. The fans of some IPs go to the parks to visit the world they love so much, but there are a significant number of people who, after visiting the parks, start to read the books and watch the films on which the IP they just enjoyed is based.

I’m going to consider myself an example of that. I have always liked the mystery movies, but I had never seen “The Mummy” because it didn’t catch my attention, although I did know the existence of its roller coaster. Well, after riding the attraction “The Mummy” at Universal Studios Hollywood, it caught my attention and as a result, I ended up watching the movies. But it was the quality of the attraction that hooked me to the saga, and not the films. Therefore, it’s clear that it’s necessary to “build for everyone”. Hence also the importance of choosing well the IP you are going to use, and deciding correctly in which sector should be implemented, the goal is to build not only for fans and non-fans but for a large range of ages, tastes, etc.

I mean, if you select an IP as “Thomas the train”, or the visitor has a minimum interest in trains, or there is no way that they are attracted to the theme. So if you decide to make a “Thomas the train land”, you will have to appeal, for example, to the values that the television program talks about, or maybe to the other vehicles that appear in the show.

Unfortunately, everything doesn’t always go well. When the opportunity came to speak of failed attempts, Thierry Coup didn’t hold his tongue to talk about “Harry Potter and the Escape from Gringotts”. Coup said that, during the first stages of the conception of the new attraction, there was a point where they realized that the attraction was losing all meaning. There were many problems with history and limitations. The only way to fix it was by going back to the owner of the IP, the J.K. Rowling team, and establish a negotiation to define what could and couldn’t exist within that attraction. Of course, this is more important when an IP like Harry Potter has millions of fans waiting for a small thing that does not fit with the books to show their disenchantment.

Related to this, Rodhe spoke about “Guardians of the Galaxy – Mission: Breakout!”, where they knew they could be exposed to fussy criticism about the size of the characters recreated in the attraction: the size of Rocket Racoon’s animatronic depended almost exclusively on the ability to reduce enough the components that go inside a robot without losing a minimum of quality, and they had to enlarge “Baby Groot” so it could be seen clearly during the drop of the attraction.

This leads us to an issue that known IPs usually have: they cut off creativity. This is usually seen with the usual sentence ” that’s not in the book” or ” that’s the opposite in the movie”, etc. As much as the external IPs have great advantages, such as greater pre-understanding of the public and much more effective marketing, they greatly limit the ability to create a perfect experience for the visitor. It’s not impossible, but it’s harder to achieve, and a lot of designers and engineers in the sector agree with it. This is the main point of reflection on the IPs subject. Because probably that Harry Potter ride that never was could also have been a fantastic ride experience. If it hadn’t been a known IP, but a world created by the Universal Creative team, they could have shaped the story to fit those “crazy ideas” that, from time to time, have all these creative teams in the industry.

Taron

Taron and Klugheim in Phantasialand is a great example of the recent IPs created in Europe.

 

The parks own IPs, a resource in disuse?

Although I will always be in favor of the use of external IPs because we all love visiting the worlds of our favorite novels and feature films, it’s also necessary to defend and promote each park own IPs, those initially created with the purpose of making an attraction. Surely the best example is “Pirates of the Caribbean”, which began being an attraction and then made the leap to the big screen and other formats.

Haunted Mansion in Disneyland and Magic Kingdom are also examples of a park made IP. Also, this Disney dark ride is a good example of the evolution of an attraction: it started to drift in Disneyland Paris, with Phantom Manor; and evolved in Hong Kong Disneyland with Mystic Manor, which has a completely new story that keeps the essence of the classic. I love using Haunted Mansion as an example, because, together with Pirates of the Caribbean, maybe it’s the best example of how sometimes the story adapts to the attraction, and sometimes the attraction to the story. This happens because it’s “the rides” story, “the rides” world, and you can manage it as you want.

Great examples of the use of own IPs are Efteling and Phantasialand in Europe. These parks have been nailing it in this sense for several years, creating their own IPs out of nowhere, which they can handle as they wish. In addition, both prefer to use physical elements, using real sets without screens. This strategy has led them to be two of the best parks in Europe, and they have become referents in terms of creativity.

Nowadays there is a small feeling that this “boom” for IPs has turned into a loss of creativity in terms of creating new and original stories. There is a certain will for these to come back, but the reality is that, with the tempting resource of using external IPs, these are less used. Maybe because of this, the attractions made from original stories become d-tickets or c-tickets. Maybe everything consists in finding a good balance, In the same way, that all the parks try to have attractions and shows for all audiences, it would be interesting that they also balance the use of external or famous IPs, with their own IPs or original ideas.

To finish, I also want to clarify that it’s not necessary to have a super creative mind. If you don’t want to use an IP, there is a great resource, used in parks such as Alton Towers, Efteling, Puy du Fou, Toverland, Europa Park and EPCOT among others: culture and traditions.

Especially Europe, the old continent, is rich in mythology, traditions, legends, and festivals that can be used to tell great stories as well. This resource also serves to educate the visitors, perhaps especially the youngest ones, although adults aren’t exempt from being able to increase their knowledge, expand it or simply refresh it. In this matter, we can see how Efteling could be the best teller of classic and local stories: its Fairytale Forrest, or Sprookjesbos, is a truly magical place, like the rest of the park. In another way, Europa Park and EPCOT stand out for their architecture, reflecting the construction styles of various parts of the world, while Alton Towers uses its legends as a source of inspiration for some of their rides. Finally, if we are talking about the culture, we cannot forget about Puy du Fou in France and its historical lessons though high-end shows. Personally, I see this resource as an ideal form of telling many hidden stories waiting to be fully exploited. In addition, culture and traditions have the particularity that they are going to fulfill one of the most important premises to take into account when choosing an IP: they are aimed at a large audience.

Although in the IAAPA panel this resource wasn’t treated as an IP, when the speakers were asked: “What can Disney and Universal learn from parks like Efteling or Puy du Fou?”, the answer of Scott Trowbridge, chief Imagineer in “Star Wars: Galaxy’s Edge” area said: “How to tell, not well, but very well a story”, showing a clear admiration to these parks, which, in Europe, are their rivals due to the absence of any Universal Studios parks here.

I will conclude this article saying that the use of IPs is much more complex than it seems, and although the advantages are clear, they also have many disadvantages. Sometimes it’s worth going through them, but sometimes it’s not, being the best option to let the imagination fly and bet on a model of attraction with its own history, or use a classic story in the form of historical event, tradition or legend. It is not always easy to make an agreement between the designer and the finance team, but it is clear that if you look for a good balance you can carry out large projects and outstand both in creativity and popularity.  Always with the same point in mind, that the next attraction is not going to be just another IP.

 

Pasqual Sebastià Redón.

© Images owned by La Rueda Mecánica

 

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